Solo el saber que existes ya hace que te odie. Te odio por cómo me miras, por cómo me hablas, por cómo te preocupas. Te odio por tus ojos, por tu sonrisa, me duele escuchar cómo te ríes, me duele ver que te acuerdas de mí, que te importo. Te odio porque te has metido en mi mundo y ahora no te puedo sacar, porque antes podía vivir sin ti, porque no necesitaba verte, porque me daba igual dónde estuvieras. Te odio porque me haces sentir bien y no puedo decírtelo, te odio porque enciendes mi corazón y apagas mis palabras. Te odio porque desearía no conocerte, te odio porque por ti lloro, por ti río, por ti siento. Te odio porque sé que no te tengo, porque sé que no me quieres, porque sé que me conoces y que sabes lo que por ti siento. Por eso te odio, porque lo sabes y no haces nada. Te odio porque no puedo decirte lo que ya sabes, que te odio porque te quiero.