Llora, grita, patalea. Déjate los nudillos en la pared. Ódiame. Finge que eres feliz. Finge indiferencia. Búscame en esos sitios donde no debería estar. Encuéntrame. Hazme llorar contigo. De rabia, de placer, de terror. Recuérdame cada uno de los momentos. Los buenos, los malos. los eternos. Cúlpame. Perdóname. Di que te irás lejos y no te volveré a ver. Di que harás lo peor que podrías hacerte a ti mismo. Di que te abandonarás. Jura que olvidarás que existo. Que existes. Que algún día esto existió. Borra de tu cabeza todos los recuerdos. Las fotos. Las peleas. Todo eso ya no existe. Lo sé y no me importa. En el fondo sí. Pero no. Corre. Largo. No quiero ni verte ni quererte. Dime cualquier cosa. No me harás más daño. Espera sentado. Y cuando te dé un arranque de locura, ven a buscarme. Da igual si es martes o jueves, como si quieres venir un sábado en ese día y a esa hora. Ven.