Que la noche aquí no acaba
lunes, 27 de junio de 2011
veintiuno.
- Y de este modo el león se enamoró de la oveja... - murmuró. Desvié la vista para ocultar mis ojos mientras me estremecía al oírle pronunciar cada palabra.
+ ¡Qué oveja tan estúpida! - musité.
- ¡Qué león tan morboso y masoquista!
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