lunes, 27 de junio de 2011

veinte.

Ellas. Las que se despiertan todos los días con alegría, las que sacan la energía de no sé dónde, las que más marcha tienen en el puto cuerpo, las que me hacen sonreir y perder la paciencia cada día, cada mañana. Las que me enseñan a compartir malos y buenos ratos, las que hacen de mí algo grande, las imprescindibles. Son ellas, las perfectas, las que no tienen sitio en la Tierra, si no en el cielo.