Olvidémonos del puto instituto y de los padres, de las normas y las leyes que se deben seguir, de los deberes por cumplir, de los objetivos que perseguir. Busquemos la felicidad debajo de las piedras, en una canción de amor, en las cuerdas de una guitarra, en un helado de chocolate, en un verano juntas, en unos ojos verdes, en el solecito del verano. Junto a vosotras aprendí que se podía llorar también de alegría, soñando estar juntas toda una vida. Pensad que la luna estará llena para siempre, no sufras por lo puta que es la vida o por las putas que hay en ella. Enloquezámonos otra noche más, volvamos a imaginar, a pensar miles de planes, a ir forjando nuestra vida.