Que la noche aquí no acaba
lunes, 22 de agosto de 2011
cuarenta y nueve.
Concreté la fecha de mi muerte con Satán, le engañé y ahora no hay quién me pare los pies. Razonar es siempre tan difícil para mí, ¡qué más da!, si al final me sale siempre bien, de revés.
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